A proposito

LA HISTORIA DE KALDO

Mi nombre es Mélanie Marticorena y soy la orgullosa fundadora de KALDO.

KALDO es la historia de un regreso a lo básico. Mi fuente de vida es la playa, desde pequeña. En julio de 1968, mi padre, Beñat Marticorena, con 18 años, se incorporó al primer curso de formación de socorristas en la Grande Plage de Biarritz. Mi madre, Nicole Blanque, es la alegría de vivir en Biarrote, una silueta elegante y deportiva con su top triangular de dos piezas y su icónico respaldo, que sigue siendo, para mí todavía a día de hoy, el accesorio de playa imprescindible. La playa son los nombres evocadores de la Côte des Basques, Marbella, Milady, Ilbarritz, Parlementia… La playa es también el clan, el espacio sagrado, el lugar de reunión, el ADN de mi familia.

 

 

De esta cultura familiar de playa nació el deseo de encontrar
los complementos de mi infancia y poner al día un objeto sencillo, emblemático de los años 80, el respaldo o silla de playa plegable.

 

 

Trabajé con diseñadores del País Vasco y empresas locales para repensar el diseño, los materiales, los tejidos y montar circuitos cortos y eco-responsables para proteger este escenario natural, universal y frágil que es la playa. La combinación de una estructura de CP de pino marítimo a modo de tabla de surf y una lona de colores recuerda los fundamentos de la identidad vasca y las reminiscencias de la infancia: las franjas de las cabañas de playa, el rojo de las casas vascas y el tono arena de la playa con la madera en bruto. 

 

 

KALDO es la revisión del respaldo tradicional,
una alternativa 100% francesa, que reconecta con la estética a través de su diseño, y que asegura comodidad y ligereza a través de la elección de sus materiales.
Es el encuentro entre el diseño contemporáneo y la tradición.
¡Bienvenido al universo KALDO!
Sígueme, nos vamos a la playa...

 

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